segunda mano coches particulares

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Las cosas deberían cambiar rápidamente, predice el presidente de Volvo, Haakan Samuelsson, que vaticina que el desarrollo del mercado de segunda mano va a seguir la misma curva exponencial de los nuevos.

Hay que tener en cuenta que el fin de estas subvenciones es acabar con la flota ms antigua y menos eficiente de vehculos, la que ms contamina, para dar de alta nuevos coches ms eficientes y ms beneficiosos para el medio ambiente. Pero la ayuda pierde toda su esencia si en el mismo da se da de alta y luego de baja un coche que ya est para chatarra, lo que convierte al Plan PIVE, ms que en un incentivo para comprar vehculos eficientes, en una simple ayuda para comprar un vehculo sin que haya detrs ningn tipo de justificacin. Sin embargo todas las partes implicadas dan la espalda a este problema, en parte por la cada de ventas que arrastra el sector.

En Italia, la asociación Federconsumatori acaba de proporcionar datos recientes sobre las familias italianas. La crianza de los hijos a lo largo de su desarrollo en este país cuesta en total 170.000 euros. “Un hijo cuesta el equivalente de un Ferrari modelo California”, señala el rotativo La Repubblica. Respecto a los años sesenta, se han disparado los capítulos relativos a educación y salud: un 1000% más. Con la llegada del bienestar económico, los padres han querido ofrecer a los niños los mejores colegios, los mejores pediatras, etcétera.

Así, Citroen, por ejemplo, está empezando a desarrollar un marca específica, utilizando el modelo que ya usa en otros países, ofreciendo ciertas garantías a los compradores: su nombre, “Dragon confiance”, es el nombre de la marca en chino.

Hay que convencer a los clientes de que un coche de segunda mano es tan fiable como si acabara de salir de fábrica. “Se les explica que se trata de vehículos que han sido controlados”, dice Frédéric Banzet.

Por lo general, las comparaciones entre países son difíciles porque cada sistema tiene sus peculiaridades. Por ejemplo, a los 18 años es probable que las familias norteamericanas o inglesas ayuden a sus hijos a independizarse (y sostengan un coste añadido), cuando en el sur del mediterráneo es fácil que los hijos todavía permanezcan durante varios años en el hogar. ¿Cómo hay que interpretar entonces todos estos datos?

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